En las emergentes sociedades de información de hoy, los recursos naturales son la inteligencia, la habilidad y el liderazgo.
Bill Gates
¡Vaya, hola!
Disculpa mi aspecto, pero es que no esperaba visitas a estas horas. ¡Pero pasa, pasa! No te quedes ahí fuera. Tenemos mucho de qué hablar.
Bien, veo que vas directamente al grano, ¡eh! En fin, sientate. Tú como si estuvieras en tu casa. ¿Quieres tomar algo? Yo creo que me pondré una copichuela, si no te importa. La bebida siempre sabe mejor en buena compañía.
¡Vale, vale, no te impacientes! A ver, ¿por dónde podría empezar? ¡Ah, sí! ¿Tienes una web en Internet, por algún casual? De ser así, creo que puedo contarte unas cuantas cositas sobre cómo sacarle partido a tu web con la publicidad. Y si aún no la tienes... bueno, pues no pasa nada. Siempre puedes hacerte un blog.
Vaya, por tu cara, veo que lo de hacer de webmaster no es precisamente lo tuyo. Entonces, quizá prefieras probar suerte con los casinos. Quiero decir... ¡No, no te vayas! Creo que me explicado mal. Lo cierto es que la suerte tiene poco que ver con lo que voy a revelarte: me refiero a un truco infalible para ganar siempre en la ruleta. ¿Que no te convence? Bueno, siempre te queda echarte unas cuantas partidas en los distintos sorteos y loterías gratuitos que se encuentran repartidos por la Red.
Bueno, ¡vale, lo entiendo! Que lo tuyo es ganarte el fruto de tu propio esfuerzo. Que pasas de los juegos de azar y de todas esas artimañas del diablo destinadas a causar nuestra perdición. ¡Pues mira por dónde que también tengo algo para ti! Por un lado, tenemos todas esas compañías deseosas de regalarte cupones de compra tan sólo por rellenar las encuestas de sus clientes. Por el otro, sé de algunas maneras de acumular ganancias únicamente por navegar por Internet. Vamos, que ya no tienes ninguna excusa para sacarte un dinerillo extra que te ayude a llegar a fin de mes.
En fin, pues eso es todo por el momento. ¡Bueno, qué! ¿Te vas a quedar ahí como un pasmarote todo el día? Si te parece, te digo dónde enterraron el oro de Moscú para que vayas a por él. ¡Anda, anda, anda! Ya estás tardando en ponerte manos a la obra. Y no, no me des las gracias. Me conformo con que, el día que te salga el dinero hasta por las orejas, te acuerdes de aquél que te puso en el buen camino.